Si los primeros lugares de poblamiento, ocupados durante el V milenio AC, nos quedan hoy vestigios escasos, los poblados del II y del I milenio atestan ya una ocupación intensa del territorio, con estrategias distintas, cuyas poblaciones ya trabajaban el bronce y mantenían contactos con regiones más alejadas de la Península Ibérica, espejadas en algunos objetos a la guardia del Núcleo de Arqueología del Museo Municipal de Baião.









